Los cuatro hermanos tienen el cromosoma "Y" del violador serial en el cuerpo. La próxima semana, con suerte, llegarán desde Buenos Aires los resultados de las pericias genéticas que determinarán si alguno de ellos fue el hombre que raptó a varias niñas a lo largo de dos años. Pero los investigadores ya se atreven a arriesgar todas las fichas contra uno de los imputados. Mientras tanto, buscan las piezas de un rompecabezas que parece haber sido hecho para que jamás pueda ser armado por completo.
¿Cuántas pequeñas cayeron en las garras del depravado? Los expertos pudieron confirmar seis casos mediante comparaciones de ADN. Entre febrero de 2008 y marzo de 2009, el hombre atacó en barrios del sur de la capital, en Yerba Buena y en Lastenia. Pero los investigadores admiten que existe una "cifra negra": episodios que nunca serán denunciados.
Desde que se conocieron los primeros ataques, policías de la División Homicidios y Delitos Complejos, a cargo de los comisarios Miguel Gómez y Hugo Cabeza, recorrieron distintos vecindarios tratando de averiguar si había más víctimas, pero no hubo resultados.
Además, la fiscala Adriana Giannoni, quien estuvo al frente todo el tiempo de la investigación, analiza dos o tres casos más que pueden haber sido perpetrados por violador serial. Sin embargo, el hombre no dejó más rastros en esos ataques que sus marcas típicas.
Dónde y por qué
En 2008, la fiscala y los policías trabajaron con psicólogos de la Policía Judicial cordobesa para crear un perfil sobre quién podría ser el violador serial. "Entre otros puntos, se trabajó desde el punto de vista geográfico y desde el punto de vista psicológico", dijo una fuente policiales.
El primer ítem se refiere a los lugares donde estuvo el depravado. "Se logró establecer que tenía un coto de caza, probablemente delimitado por una cuestión psicológica. Esa zona fue, en un principio, la zona sur del Gran San Miguel de Tucumán. Con el transcurso de los meses, se fue extendiendo hacia otros lugares, como Yerba Buena y Lastenia. Es decir, amplió su zona de operaciones", señaló un experto.
Se cree que no eligió los barrios al azar. "En esos sitios tenía cierta seguridad. Debía conocer los lugares, por dónde debía desplazarse, qué sectores eran más transitados, y otros datos más. Tenía puntos de anclaje, que podrían ser su propia casa; lugares de trabajo; domicilios de familiares, amigos o allegados; por eso lo domina de tal manera. La persona que comete este tipo de crímenes siente que domina los territorios donde actúa", añadió un investigador.
Estos datos no quedaron en el olvido. Por orden de Giannoni, el ayudante fiscal Carlos Bustos Morón citó a lo largo de estos dos años y medio a representantes de cinco empresas constructoras para armar un mapa de las edificaciones que se llevan a cabo en la provincia. Esa información ahora será cotejada con lo que los investigadores obtengan sobre dos de los hermanos, que trabajan como albañiles (otro es plomero y el restante, carnicero).
Como un thriller
El perfil psicológico del depravado parece extraído de algún thrillerhollywoodense. Pero, por desgracia, se basó en ataques reales, perpetrados en esta provincia. Las seis víctimas confirmadas tienen entre seis y 11 años. "No es un dato menor", sostienen desde la pesquisa: las pequeñas (por lo general, de contextura física delgada) eran totalmente manipulables para él. Los expertos conjeturan que el hombre tendría problemas para mantener relaciones estables con mujeres de su edad, pues su madurez sexual aparenta haberse bloqueado en determinada etapa de su vida. "Mientras no se analice al sujeto, no se sabrá qué lo llevó a hacer esto", afirman desde la causa. Pese a esta perversión, en su vida cotidiana podía actuar como cualquier individuo. "Sabíamos que podíamos encontrarnos con un hombre con familia, esposa e hijos", remarcaron fuentes policiales.
Ahora, los investigadores trabajarán para determinar si las características de los sospechosos concuerdan con los patrones que habían obtenido: zona de residencia y circulación; profesión; perfil psicológico; contextura física; antecedentes; y otros.
Desde la Policía y la Justicia se basan en una pesquisa completa -pero preliminar- para asegurar que el hombre de 38 años que está detenido por esta causa reúne varias de aquellas características. Pero los estudios genéticos tendrán la última palabra.